Vistas de página en total

Los Trastornos Alimentarios a Través de la Historia


Philipe Pinel

Contrario a lo que muchos han creído, el estudio de los trastornos alimentarios nació en el Siglo de las Luces junto con la Ciencia Psiquiátrica. Su fundador, Philippe Pinel habló sobre la anorexia (l’anorexie) y la bulimia (la boulimie) en su célebre obra Nosografía Filosófica. En dicho tratado se refirió a una mujer de treinta años con un temperamento “linfático y melancólico” quien no seguía las reglas habituales de la alimentación y padecía una “neurosis del estómago”, llegando al grado de perder por completo la sensación del apetito. Con respecto a la bulimia, Pinel se refirió a ella como “hambre canina”, consideraba que la voracidad obedecía algunas veces a conformaciones particulares del estómago y en otras ocasiones podía tener un origen nervioso. De acuerdo a la descripción de Pinel, el paciente con bulimia ingería  dos o tres veces más alimento que el habitual y era padecida por  gente joven, por aquellos que tendían a realizar ejercicios enérgicos, por los cazadores y por los soldados hambrientos.

En 1864 un médico inglés, William Mithney Gull, comenzó a estudiar a algunas pacientes caracterizadas por emaciación extrema y de quienes se pensaba padecían tuberculosis latente o enfermedad mesentérica. A Gull le llamó la atención que dicha afección atacara predominantemente a personas del sexo femenino y principalmente entre las edades de dieciséis y veintitrés años. A este padecimiento le dio el nombre de apepsia histérica o anorexia histérica. En este periodo de tiempo varios médicos, entre ellos Charles Laségue, habían descrito las características clínicas de la anorexia nerviosa. 

Jean Martin Charcot

Para fines del siglo XIX, Jean Martin Charcot describió el “aislamiento” como un recurso terapéutico en las pacientes con anorexia nerviosa. En sus Lecturas Clínicas Sobre las Enfermedades del Sistema Nervioso, Charcot describió el caso de una paciente anoréxica de 14 años, cuyos padres habían establecido comunicación con él por carta y finalmente la habían llevado a Paris:

"Se estableció el aislamiento y los resultados fueron rápidos y maravillosos. La niña se quedó exclusivamente con una monja quien ejerció funciones de enfermera, y con el médico de la familia. Lloró un poco al principio pero una hora más tarde se sintió menos solitaria que lo que esperó inicialmente […] En los siguientes días ella tomó un poco de leche, algo de vino, sopa, y finalmente un poco de carne. Su estado nutricional comenzó a mejorar, lento pero progresivamente."

Sigmund Freud

Llegado el siglo XX, Sigmund Freud quien en su juventud fue alumno de Charcot, también contribuyó al estudio de la anorexia. En una de sus primeras publicaciones, relata el caso de una paciente (Emmy de N.) que sufría de anorexia histérica. Estando bajo hipnosis, Freud le pregunta: “¿por qué no puede usted comer más?” a lo que la paciente contesta:

"Siendo niña, me negaba a veces, por puro capricho, a comer la carne que me servían. Mi madre se mostraba  siempre muy severa en tales ocasiones, y como castigo me hacía comer dos horas después lo que me había dejado, sin calentarlo ni cambiarlo de plato. La carne estaba entonces fría y la grasa se había solidificado en derredor... Aún veo ante mí el tenedor que mi madre me hacía coger... Una de sus púas estaba algo doblada. Cuando ahora me siento a la mesa veo siempre delante el plato con la carne fría y la grasa solidificada."

A raíz de esta y otras observaciones, los psicoanalistas del siglo XX consideraron que las experiencias tempranas, en donde el ambiente familiar  y las figuras parentales tienen un papel preponderante, predisponían al desarrollo de los trastornos alimentarios.

Para el año de 1979, Gerald Rusell describió las características clínicas de la bulimia nerviosa tal como la conocemos hoy. Russell fue pesimista en cuanto a la respuesta al tratamiento y el pronóstico que podían tener estas pacientes, llegando a considerar a la bulimia como una variante “ominosa” de la anorexia nerviosa. 

Hoy en día existe una gran cantidad de investigadores alrededor del mundo que dirigen sus esfuerzos para lograr una mayor comprensión de los trastornos alimentarios así como para diseñar modelos de tratamiento mas eficaces.